martes, 15 de julio de 2008

Apuntes (IV)

¿Quién eres? Sólo un vago recuerdo bailando entre nebulosas de un pasado que no parece haber sido ayer.
Y pensar que me creí que jamás te olvidaría, y ahora casi ni me acuerdo.
Y pensar que fuiste agua, luz, amor y fuego, y pasado el tiempo, no eres más que un pequeño cuento en una caja de recuerdos.
Todo lo díficil que parecía ahora me resulta increible. Y me río. Miro atrás y me río; porque, no hace mucho tiempo pensaba que jamás podría volver a sonreir. Ahora lo hago a cada momento.

...Porque caminar es, simplemente, poner un pie delante del otro...

lunes, 14 de julio de 2008

Querer es el principio

Al colgar el teléfono rompió a llorar. En un segundo, recordó todas las veces que había llenado su cara de lágrimas en los últimos meses y comprendió todo. Comprendió que cuando todo tu tiempo lo llenas de sufrimiento, algo va mal. Y nada ni nadie merece esa pena. Que el corazón no aguanta tantos achaques, que tu cabeza no entiende tanta oscuridad. Llevaba mucho tiempo negando la evidencia, pero esa llamada de teléfono fue el último montón de arena que la enterraba por completo a kilómetros del suelo. Donde no existen luces, donde no comprendes cómo has podido ser tan ciega. Donde te das cuenta de que ya no recuerdas ni tu nombre. Y una voz, apenas audible, es el único resquicio de esperanza al que poder aferrarse. Es la poca conciencia que te queda. La que te grita, la que te ha gritado siempre. Esa que nunca quisiste escuchar. Y se esfuerza, te habla, intenta convencerte. Pero, hasta que no te encuentras enterrada en vida, no prestas atencion a lo que antes sólo eran susurros que se llevaba un beso. Es entonces, cuando ves todo ese montón de desprecios, llantos, malas palabras y dolor aplastándote, arrastrándote hacia lo más hondo de la pena y el ridículo, cuando decides remover lo que te ahoga para volver a pisar el suelo. Ella lo sabía, por eso se detuvo de una vez a escuchar aquella voz que en su cabeza le decía:

-"El fondo. Ahi está, ¿lo ves?. Ya lo has tocado. Y ¿ahora qué? ¿Ha servido de algo?"

-Pues sí- contestó. Claro que le había servido y, justo en ese instante, volvió hacia el teléfono, y marcando aquellos números que de memoria recordaba, comenzó a hablar, sin dejarle tiempo a él para poco más que un Hola.

"Llegar hasta el fondo me ha servido. Verme rota, desolada y humillada me ha servido para ver hasta dónde puedo llegar, hasta qué punto mi dignidad es capaz de perderse a sí misma. Hasta qué nivel es capaz de sumergirse mi orgullo, cuánto tiempo es capaz de esconderse mi autoestima. Y ya no más. Ya no pierdo más mi alma, ya no lucho más por lo que ha resultado ser el error más grande de mi vida.
Ya no defiendo las conductas de nadie, ni mucho menos las mías. Ha sido un tiempo que debería ser borrado de la historia. Han sido tonterías, pasando una detrás de otra. Han sido cabreos, han sido lágrimas. Y nunca esperanza. O quizá la que había me la inventaba yo misma.
Ha sido la confirmación de lo que ya sabía, de lo que tú mismo me has gritado en silencio tanto tiempo. La confirmación de algo que yo no quería ver, pero que sabía desde el primer momento. Ha sido la confirmación de mi ceguera. Ha sido el colofón final de la pérdida de mis cimientos. El "cerrado por derribo" de lo que empecé a construir hace mucho tiempo.
Ha servido para darme cuenta de que la gente que ve las cosas desde fuera SIEMPRE tiene razón. Hay que escuchar, y yo nunca lo hice.
No se puede arreglar algo que no está roto, porque nunca existió. Estoy rota yo, pero no existe otra parte hecha pedazos. Nunca la hubo. Qué ingenua.
Me lo advertiste, yo me reí. Ahora te escudas en eso. No sé, de los dos, quién es el más inmaduro.
Que me perdonen por quererte, aunque debería ser condenada por haber perdido mi tiempo y dejarme manipular.
Culpa mía...era culpa mía...No, nunca lo fue. No se si alguien es culpable, pero, desde luego, mi conciencia está más que tranquila. Porque lo único que hice fue entregar mi alma inocente. Entera. Toda. Y ¿Para qué?. La respuesta es obvia.

Espero que algún día entiendas la magnitud de tus desprecios. Espero que llegues a comprender el terrible daño que me has hecho. Podías haber sido más honrado conmigo. Pero eso no va contigo. Claro que no.

Pero no te preocupes, porque en toda historia siempre hay una idiota que lo aguanta todo. Y en esta he sido yo. Con mi amor por bandera, fui aguntando día tras día. Yo soporté todo. Yo fingí que no sabía nada. Yo hice oidos sordos y cerré mis ojos...como quien se hace el loco. Así que lárgate tranquilo, porque fui yo la que aguanté todo. Tú, simplemente, jugaste un partido más.

Me siento utilizada. ¿Lo merezco? Claro que sí. Por tonta.

Te pido perdón por cada vez que he alargado esta historia, que tenía que haber terminado el mismo día que tu quisiste que terminara. Todo lo de después ha sido tiempo perdido.

Llamame injusta, llamame lo que quieras llamarme. O mejor, no me llames"


Y colgó el teléfono, sintiendo que aquella llamada era el principio de muchas cosas. El principio de un largo camino hacia la luz, aquella que hacía meses que no lograba ver; aquella que le impediría volver a caer a lo más hondo de los llantos, la pena, la tristeza...Perderse a uno mismo es como vivir en una habitación a oscuras, entre cuatro paredes, sin poder ver absolutamente nada, sin saber a dónde vas, con el sentido de la orientación perdido. Llegar a encontrar la luz es simplemente cuestión de querer, y armarte de valor para reconocer por qué vives a ciegas. Y utilizar los errores como baldosas en el camino; ir pisando uno a uno para poder dar el siguiente paso. La luz llega antes de lo que te imaginas, pero debes romper con el pasado y realmente querer encenderla. Tocar el fondo, estar a kilómetros del suelo, saber que ya no puedes sentirte peor ni caer más bajo, es lo que te dará fuerzas para volver arriba. Y sólo entonces, sabrás quién eres, y sentirás que eres capaz de cualquier cosa que te propongas.

martes, 1 de julio de 2008

Y por fin llegó el día


El día en que España se coronaba como reina de Europa; dejando atrás a aquellas que siempre nos habían mirado por encima del hombro. Muchos habrán entendido de una vez por todas, que somos mucho más que paella, toros y olé. Somos toque, somos ilusión, juventud, fuerza y ganas.

Esta es la Eurocopa de todo un país. La eurocopa de muchas generaciones. La Eurocopa de mis padres, que apenas recuerdan aquella de hace 44 años. Es la Eurocopa de aquellos que no habíamos nisiquiera nacido cuando Arconada vio colarse ese balón por debajo de su cuerpo. Es la Eurocopa de una generación que ha nacido envuelta en fracasos y derrotas, que nunca había visto a su país llegar a lo más alto. Es la Eurocopa que nos devuelve el orgullo de haber nacido en la piel de toro. Lo que el fútbol une no es comparable a ninguna otra pasión. Lo que el fútbol une se pudo ver el domingo por la noche en todos los rincones españoles.

Es la única vez que todos somos del mismo color. La única vez que puedo abrazarme a mis amigos del Atleti, del Barça, del Madrid, del Getafe, celebrando un mismo gol, un mismo triunfo, la misma emoción. Y eso es muy grande.

Atrás quedan penaltis fallidos, derrotas, victorias que nos daban esperanzas para luego quitarnoslas en el siguiente suspiro. Como aquel agónico gol de Alfonso en el último minuto del descuento del España-Yugoslavia, tras un pase de Guardiola a la olla que nos daba la clasificación para cuartos de final de la Copa de Europa de selecciones de Holanda y Bélgica, en los que después nos comería Francia. Un gol que lleva persiguiéndome todo el fin de semana porque, hasta ahora, era mi mejor recuerdo de mi selección. Por todo lo que significó. Por toda la lucha hasta el final, por la garra, la furia. Todo un país cantando aquel 4-3 que nos daba vida. Mi hermano y yo abrazados llorando. En aquel año 2000 ya soñábamos. Y ahora que no tenemos que soñar, pienso en ello y me acuerdo de todos los jugadores que, desde que tengo uso de razón, han defendido la roja en mundiales y eurocopas. Este título es también para ellos.

Recuerdo también noches inolvidables de Larguero, cuando las categorías inferiores de la Selección española ganaban grandes títulos como el Mundial sub-20 del 99. Porque en aquellas noches al calor de la radio, escuchábamos a los Xavi, Iker, y no hace tanto tiempo, los Cesc, Iniesta, los Sergio Ramos, con algunos años menos, soñando con llegar a lo más alto de su deporte favorito. Y el momento en el que todos esos niños que luchaban por su país coincidieran en la Absoluta tenía que llegar. Porque cuando llegara pasaría lo que pasó ese ya inolvidable 29 de Junio de 2008.

Esta es la Eurocopa de todos. De ti, de mí, de todos nosotros. Un título que sólo entiende de color rojo. Por primera vez en muchos años, es un título que en España no deja a unos llorando y a otros de celebración. Porque todos somos del mismo equipo. Del nuestro. De nuestro país. Y ante esto, no hay comparación posible. Podíamos y pudimos gracias a 23 jugadores que en el Mundial de Sudáfrica seguirán siendo, la mayoría, menores de 30 años. Ha triunfado la juventud con experiencia de aquellos que hacían grande a España en las categorías inferiores, y de aquellos que dejaron atras su país para comerse Inglaterra, los que se comen España y los que ahora se están comiendo Europa. Todo ello bajo la batuta de alguien al que nunca defendí, pero que, sin pretender subirme a un carro que ya está parado, presento todos mis respetos y mi gran admiración.

Veintenas de generaciones estábamos esperando algo así. Llegar a donde nos merecemos. Y llegando de una manera impensable hace algunos años. Espero que ahora la selección cobre más protagonismo entre todos y juntos, llevemos a nuestros jugadores a lo más alto otra vez. Porque ahora sabemos que cumplir los sueños no es tan complicado y que nada, absolutamente nada es imposible. Gracias Selección. Gracias de corazón.