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sábado, 17 de septiembre de 2011

El secreto del placer

Acostumbro a vivir batallas,
a beber de barra en barra,
a encontrarte sin querer.

A perder cuando me ganas,
a querer ganar sin ganas,
a volver a no volver.

Me reencuentro dos semanas,
me repierdo tres después,
a caballo entre burradas
y cien versos sin papel.

No esperaba que llamaras,
no te llamo ¿para qué?
No pretendas que la llama
siga quemando forzada
un centímetro de piel.

No repiso mis zancadas,
ni reviso mis traspiés,
ahora aquí, ¿dónde mañana?
si oyes ruido, allí estaré.

Ponme otra, que tú pagas,
es todo lo que has de hacer.
No me digas que te halaga
que, una vez, robé en tu cara,
el secreto del placer.



Para aquel que es capaz de inspirar en mí el peor de mis deseos y el mejor de mis amores.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Pongamos que hablo de nadie

Porque encontrar en tu cajón finales de cuento de hadas, es como pasar la noche en vela bajo la pálida luz de mi humilde humanidad. Y comprender la cruda realidad de tu mirada es aún más doloroso que el principio de aquel final que soñé.

Pedirte que te marches es más que una utopía, querer que te quedes es mucho más difícil que leer entre tus labios que no vas a volver.

Beber de tus silencios emborracha mis latidos, llorar mientras me río es morir de pena, más cuando un tren cualquiera recorre tus andenes sin rumbo a mi estación.

Pensar que piensas en mí es como vivir encerrada en algún lugar de una mente perturbada, y cuando al fin te fijas en mi cara, un guiño inoportuno se marcha cabizbajo hacia un rincón.

Creer que te apetece deshacer la cama es como quitarle hierro a situaciones dolorosas que empiezan donde terminan y acaban con discusión.

Poder dejar atrás tus manos es más interesante que caminar haciendo eses cada tarde, preguntándome si alguna vez imaginaste que cualquier despertar podría haber sido aún peor.




lunes, 12 de septiembre de 2011

Todopoderoso

El tiempo es traicionero. Variable. Justiciero. No es igual para quien espera que para aquel que desespera. Abre y reabre sangrantes heridas para después curarlas, si le apetece. Se alía con la distancia para ganar batallas, drogando a los corazones para que no recuerden nada. Destroza lazos que un día se antojaron irrompibles, firmes, eternos. Manipula las conciencias de aquellos que piensan que controlan su entorno. Deshoja cada pétalo de esperanza que sembramos cada mañana y arranca la raíz del alma con la potencia de un sólo segundo.

Pero, a veces, si tiene un buen día, regala paciencia, otorga constancia y, si aprovechas tan magna ofrenda, recuperarás todo aquello que un día te robó. Cuando menos te lo esperes.




martes, 6 de septiembre de 2011

Que es un desangrado son, corazón...

Otra vez el tedio...otra vez la impotencia, los gritos, la rabia.
De nuevo ante mi el odio, viejo amigo que viene y va, dejando siempre cosas por hacer para volver cuando se le antoje;
Vuelve a pasar ante mí el problema, le saludo, un habitual de nuestra vida.
Despiertan en mí la valentía, los propósitos de mi infancia, el sueño de ser maga y tener una varita.
El "Quiero y no debo" contra el "Quiero y quizá pueda"
La pelea entre lo que callo y lo que digo, lo que debo callar y a veces callo, lo que debo callar y siempre digo.
El enfado de mi conciencia, el remordimiento de mi alma.
La envidia de otros momentos, la apariencia de que eran buenos.
La búsqueda de aquella capacidad de evadirme, que se fue con mi inocencia.
La tranquilidad y el optimismo han huído cansadas de tanta espera, hace tiempo vieron colgado el cartel de "No hay entradas"
Me encierro entre cuatro paredes, pienso en el mañana, pienso en que no haya mañana. Pienso en todos los hechos, te sigo esperando; enciendo un cigarro; de fondo una canción de Silvio...

Un corazón quiso saltar un pozo
confiado en la proeza de su sangre
y hoy se le escucha delirar de hambre
en el oscuro fondo de su gozo.
El corazón se ahogaba de ternura
de ganas de vivir multiplicado
y hoy es un corazón tan mutilado
que ha conseguido morir de
que ha conseguido morir de
que ha conseguido morir de cordura.
Que es un desangrado son, corazón
que es un desangrado son, corazón
que es un desangrado son, corazón
que es un desangra..., que es un desangra...
que es un desangrado son, corazón
oh son, corazón, oh son, corazón.
Corazón, corazón, corazón.
Hablo de un corazón que se defiende
de su vieja, usada maquinaria
hablo de un parto en una funeraria
hablo de un corazón que no comprende.
Hablo de un corazón tan estrujado
tan pequeñin, tan torpe, tan quien sabe
que en su torrente casi todo cabe
sea real o sea ima...
sea real o sea imaginado.
Que es un desangrado son, corazón
que es un desangrado son, corazón
que es un desangrado son, corazón
que es un desangra..., que es un desangra...
que es un desangrado son, corazón
oh son, corazón, oh son, corazón.
Corazón, corazón, corazón.
Al corazón le faltaba su oreja
y andaba distraído por la calle
estrangulando con pasión un talle
e incapaz de notar alguna queja.
El corazón de torpe primavera
hizo que le injertaran el oído
y tanta maldición oyó que ha ido
a que le den de nuevo su...
a que le den de nuevo su sordera.
Que es un desangrado son, corazón
que es un desangrado son, corazón
que es un desangrado son, corazón
que es un desangra..., que es un desangra...
que es un desangrado son, corazón
oh son, corazón, oh son, corazón.
Corazón, corazón, corazón.




lunes, 5 de septiembre de 2011

Las al(m)as rotas

No es la mejor de las noches este hastío permanente en el que mis ojos se agotan de insomnio. No es un sueño malnacido el ardor contaminado que arrasa con mi mente. No es el fin de la velada este cirio consumido, ni la muerte dolorosa y lenta de su alma de cera. No es suficiente lo que escribo para saciar la sed de mi miseria, ni es sincero el temerario camino, con sus baldosas rotas y sus falsos pasos...

Es, quizá, el bastardo destino el que se ría al descubrir mis alas rotas, y se alimente de causalidades precocinadas mientras deshoja uno a uno mis marchitos despertares.
...Y se irá con mi futuro a donde mis pies no saben andar; dejándome en herencia, por si la esperanza le matara, un folio en blanco y una pluma para que vuelva a ser capaz de buscarme entre las letras y reconstruirme con palabras.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Reconstruyendo mi conciencia

Era inevitable que volviéramos a unirnos. Tú. Yo. Nosotros. Y el abrumador silencio sobreviviendo al cegador brillo de nuestros ojos.

De un lado, la sonrisa que olvidé. Del otro, cada sueño en que te pienso. Tan rematadamente absurdo que parece haber nacido en ninguna parte. Tan desgarrador, que parece un grito ahogado desde el fondo de un abismo. Contradictorios, como siempre fuimos. Felices, como alguna vez creímos ser.

Y no. No es sólo amor esto que escribo. Es más, incalculable, infinito. Es el regreso al lugar del que tantas veces me alejo sin la más mínima intención de irme. A donde procuro volver por mil caminos, sin recordar en cuál de ellos fui tirando las migas de pan. Al que creo haber llegado cuando confundo la seguridad con burdos momentos de paz imaginaria. Espejismos que apenas me ofrecen un devastado peldaño desde el que alcanzar algo de luz.

Pero hemos vuelto a unirnos. Y desde la altura en la que te abrazo, no existe un respiro en el que pueda permitirme pensar en perderte. Aun sabiendo que te ignoraré de nuevo. Incluso siendo consciente de que, quizá no dentro de mucho, celebraré otra vez que miramos al sol, tras espantar las nubes que estropeen nuestro momento.

Porque hay una constante insostenible que se antoja inevitable cuando se trata de escribir las páginas de este cuento. Pero el presente me empuja de nuevo aquí a fundirme contigo sin miedo. Hasta cuando tenga que ser.

Trataré de no volver a dejarme. Ahora, de nuevo unida conmigo, no puedo dejar de sentirme viva.


lunes, 8 de agosto de 2011

Cualquier cosa, contigo.

...Y echarte de menos, como si el mundo fuera a desaparecer mañana. Pensarte mientras ignoras que existo, como si un detalle fuera a nacer inesperado y tu mirada contestara a mis lamentos.

Raciona tus guiños en mi cartilla, regálame una sonrisa improvisada. Como si entendieras mis esfuerzos, como si recompensaras mis intentos de alquilar tu atención.

Se vende cara tu presencia. Se me antoja inalcanzable tu conquista. Ruego por tus palabras. Me desmarco de tu libre albedrío y ya ni me planteo acaparar un segundo de tu día con mis caricias.

Ni siquiera sé por qué te escribo, si no estás. Ni siquiera sé por qué te sueño, si no encajas en mi absurda realidad.

...Y es que, quizá, seguir soñándote me ilusione. Y quizá pueda pintar mis días de ciencia ficción. Mientras tú piensas que he vendido mi alma a otro interesado, y crees que no guardo en mi memoria cada paso que das.

...Como probable es también que pida demasiado si me empeño en que repares en el brillo de mis ojos cuando apareces. O que entiendas que vuelvo a luchar contra las nubes para conseguir el mejor asiento en el cielo al que me elevas. Como si el infinito fuera un simple error de cálculo; como si la luna no tuviera nada que hacer, y la lluvia no mojara las baldosas que, tras un improvisado tercer acto, esperan ansiosas su final.

Levanta la vista y me verás. Esperando la oportunidad de replicar tus quejas, deseando discutir las más estúpidas diferencias. Un suspiro. Un error. Una duda. Contigo. Una idea, contigo. Un mal día, contigo. Una carcajada, un principio, una mirada. Cualquier cosa, contigo.

Un pequeño cuento

Dime qué quieres que escriba, si las palabras suenan vacías aunque me sobren las ganas de dejar mi corazón en estas líneas. Si se me agotan las ideas, y las letras se me hacen imposibles cuando intento acertar a componer lo que siento con la poca coherencia que me deja la ilusión.

No, no había sentido nunca así. Incluso cuando creía que no había nada más allá de los latidos que una vez guiaron mis pasos detrás de cualquiera. Cuando pensaba que lo sabía todo; que no había más amor que el que creí haber probado. Cuando vagaba convencida de haber vivido mis días a través de latidos ajenos. Ahora es cuando apareces tú, rompiendo todos los esquemas. Enseñándome un camino que creía saberme de memoria.

Y yo que, a veces, soy otra, que, a veces, soy nadie, resurjo del rincón oscuro donde habito, con la energía que me das, suficiente para saber que la vida es más amable de lo que acepté una vez.

Y río a carcajadas donde grité. Y sonrío donde una vez pensé que nunca volvería a hacerlo. Y te miro, y en tus ojos veo cuentos con final feliz, esos que nunca quise leer por temor a que no fueran ciertos.

Porque el brillo de mis ojos no me permite ocultar la felicidad que ahora me acompaña. Porque eres tú, y sólo tú. Y a ti te debo el placer de descubrir que la vida nos guarda un regalo inesperado. Incluso cuando crees que ya lo habías disfrutado. Incluso cuando piensas que nunca más vas a volver a querer. Hasta que un día te despiertas y comprendes que nunca antes habías querido.

martes, 7 de junio de 2011

La enorme altura que nos separa

Y, al final, termino por mimetizar los llantos bajo la lluvia. Mientras intento no agachar demasiado la cabeza, aunque pese como si toda tu inmensidad saltara sobre mí. Demasiado para mi autoestima. Demasiado para mí. Así eres.

Y desde el vacío por el que caigo, sin alcanzar la mano que no me tiendes, un grito desgarrador sale de mi impotencia, ahogado como si el día no hubiera hecho más que empezar.

Tremendo dolor el que me provoca querer, de entre todo lo que se me ofrece, lo único que creo que nunca podré tener.

Y a cada segundo sonrío para suspirar de rabia poco tiempo después. Me elevas y me aplastas. Tan inevitable como mantener intacta una fachada que pide desesperada pintura de realidad. Tan amargo como una cama helada. Como un deseo imposible que ni siquiera me atrevo a perseguir.

Resignación con la que me niego a comprometerme, aun sabiendo que ya está el veredicto dictado. Inconformismo, esa lacra que me esclaviza con grilletes de ambición, aun sabiendo que todo sería más fácil si me reconciliara con los imposibles.

Y es que si no fueras tan oscuro, cerrado e inalcanzable, bucearía entre mis dudas buscando la forma de acercarme a tu mirada. En lugar de eso, recojo mis escombros esparcidos durante el día y recorro las vías mientras el cielo se empeña en dejar caer sobre mí una desgarradora metáfora que me recuerda que, incluso sabiendo que el sol puede acabar saliendo, no parece que las nubes vayan a reducir la enorme altura que nos separa.


jueves, 30 de diciembre de 2010

Reflexiones de fin de año

Destrozas mis segundos. Revientas mis latidos. Te busco y no me encuentro. Me buscas y te has ido. A veces es tan simple como respirar de madrugada, a veces tan difícil como lanzarse contra el suelo. Si me preguntas qué me queda, te diré que trozos de vida. Si me preguntas qué me dejo, te diré que todo lo demás.
A veces tan doloroso como decirte adios, a veces tan placentero como no haberte conocido.
Y tras olas y olas que arrastran la suciedad que dejamos, llega a la orilla un momento de calma, de pureza. Y es ese momento, justo ese momento, en el que te das cuenta de que la vida sigue, siempre a pesar de todo. Siempre a pesar de ti.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Reflexiones (II)

Tormenta de sensaciones que se entremezclan con primaveras. Lluvia que cala errores mientras la gente corre por la calle, dejando atrás las sombras. Dejando atrás la rabia, el tedio, la vida.

No pretendo hacerte responsable de mi amargura, ni pedirte que me tiendas la mano. Ni siquiera sé si quiero que sigas aquí.

A la pregunta de si te siento, respondo cada vez una cosa distinta. Cuando me piden que te defina, nunca sé por dónde empezar.

Me parece que es el fin, ya escucho llover en la calle. Y la gente sigue corriendo, sin percatarse de que ya nada volverá a ser como antes.

Cartas desesperadas (I)

Nadie te otorgó el derecho a machacar cada detalle de mi existencia, mientras clamas con rabia que no tienes mi atención.
Nadie, en un mundo lleno de lógica, podría entender que me mientas después de tanto tiempo.

Se me antoja absurdo que sigas inventando novelas para no admitir que aún habitas en la tierra de la vergüenza, jugando al escondite, matando tu alegría.

Que todavía no encuentro sentido a tus continuas descalificaciones. A las malas interpretaciones de mis actos.

Deberías saber ya que la diferencia que separa la sana práctica de pensar en uno mismo del error de decir todo lo que uno piensa es tan grande como la poca educación que últimamente te caracteriza.

Quizá yo piense mucho en mí, pero nunca escupo aquello que sé que salpica.
Quizá yo parezca ausente, pero no es fácil sobrevivir en medio de una tormenta.

Quizá no todo eres tú, y siempre tú, mientras me exiges que dé la talla.

No pretendas que sea inocente quien nunca lo fue. No me pidas que te enseñe el camino. No me hables de arrogancia. No me vuelvas a decir que se acabó.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Y, desde aquella noche...

Culpable por creer que en una noche cumpliría mis deseos. Culpable por pensar que, después de todo, no cambiaría nada.
Idiota por romper los lazos que nos unen, sincera por decir que se acabó.
Errores que te llevan al final de la carrera, incluso cuando no quedaba nada por ganar.
Una noche. Un recuerdo. Una fatídica decisión. Teníamos tanto que ahora no nos quedan ni sonrisas.
Y mientras pienso qué será de tu vida sin mí, entiendo que la mía no tiene demasiado sentido.
A veces pienso que no me importas. Y dibujo los recuerdos con tinta de punto final, para después llorar de rabia por tus ojos.
Dime de qué vale una locura si muere con ella la complicidad. Dime para qué sirvió unirnos en la oscuridad clandestina, si ahora no podemos ni mirarnos en la luz.
Una parte de mí quiere creer que seguiremos siendo envidia, celos, discusión. Pero la cordialidad que nos define desde aquel día acaba con todas las ilusiones.

Nos equivocamos, amigo. Que no te quepa ninguna duda.

Espero que el tiempo sea de nuevo sabio y junte los pedazos que aquella noche quedaron esparcidos por toda nuestra historia.

Te echo tanto de menos...



lunes, 28 de junio de 2010

Reflexiones...

Y cuando en el reloj suenan las doce me pregunto si no será culpa mía...Lejos de caer en un mar de inseguridades, se me ocurre que quizá busco excusas que colgarte cuando, después de todo, soy yo la que quiere borrar de un chasquido todos estos días. No porque hayan sido malos, sino porque no fueron mejores.

Y no necesito forzar los latidos, ni mentir a mi conciencia. Ni pienso pedir recetas de amor en la farmacia, ni soñar con que eres quien quiero que seas.

Vendí hace mucho aquellos tiempos al mejor postor, y gané más de lo que pretendí quedarme. Incluso cuando pensaba que perdía más de lo que nunca quise apostar.

Es por eso que no dudo de seguridad ni conciencia, pero sí de la maldad y la honradez que, lejos de ser contradictorio, van de la mano más veces de las que a ellas les gustaría.

Lo cierto es que no encuentro ni un gramo de lo que quiero y tampoco me apetece buscarlo.

Y ya no estoy para jugar a los amantes, ni para medir mi aguante, ni para trabajar sin que me paguen. Y no quiero retroceder tres años, perdiendo pasos, olvidando necesarios errores.

Cuando llegue es que ha llegado, de momento, ni busco ni desespero. Ni veo cuentos donde sólo hay tebeos, ni novelas donde nadie sabe leer.






miércoles, 23 de junio de 2010

...Esa maravillosa sensación

Y parece un día nuevo, un paso más, un cero en el contador, una envidia hacia aquellos que volvieron a escribir, un aburrido día de junio, un segundo de calma entre la rabia, un momento de sol tras el ciclón.

Y parece ironía que "volver a empezar" se llamara la mentira en forma de entrada que hace meses vomité. Y, sin saber aún si es cierto, declaro que mi intención es depositar de nuevo mis locuras en estas líneas. Con el sano objetivo de sentir de nuevo esa maravillosa sensación.

Y con osadía contradigo a un maestro, cuando afirmo, como despedida, que "al lugar donde has sido feliz, SIEMPRE debieras tratar de volver" ;)


domingo, 28 de marzo de 2010

Volver a empezar

De nuevo ante tus ojos. De nuevo ante los miedos.

Si alguna vez pudiera enmendar un error sería el de abandonarte. Porque te pienso cada minuto, y te odio, si me permites la osadía, por haberme juzgado antes de tiempo.

No sé por qué me ahogo en este pozo de nuevo. No sé cuándo olvidé nadar.
La amargura del deseo de sobreponerme a cada lágrima me hace, inevitablemente, volver a llorar.

Basten estos versos para decirte que sigues contando con mi esclavitud a ciegas, no importa cuándo me reclames. Basten estos versos para decirte que sigo soñando con dar una vuelta, olvidar todo...simplemente, volver a empezar.

martes, 3 de febrero de 2009

Un bálsamo necesario

Y respiró. Con la tranqulidad y el sosiego que otorga una decisión tomada. Aún sin saber si era la acertada o no; aún sin tener la más mínima idea de si el futuro se presentará en forma de arrepentimiento. Respiró.
Notó cómo sus pulmones se llenaban de aire, aire de paz, como hacía tiempo que no lo hacían. Experimentó la extraña sensación que el aire se tornaba líquido y recorría milímetro a milímetro su cuerpo, hasta volver a salir de él y ser libre de nuevo. Alivio.

Respirar tras asumir limitaciones; respirar tras darte cuenta de que no siempre puedes dar los pasos a la velocidad de los demás; es una de las más bellas sensaciones.

Porque cuando no tienes camino, pero decides buscarlo y te propones hacerlo paso a paso, has avanzado, sin apenas andar, con importantisimas zancadas. Y desde ese momento, todos los segundos que componen los días, recobran su color y su sentido. Y respirar se convierte otra vez en algo favorable. Necesitaba un bálsamo para dejar de ahogarme.


...Creo que he vuelto...

lunes, 15 de diciembre de 2008

El Mundo

Me da tanto miedo el mundo, que ni con todo mi empeño puedo apartarme de él. Paradojas que acompañan mi camino; incertidumbre que alimenta mi curiosidad. Si no le tuviera tanto miedo, quizá no pasaría las horas esperando a ver qué me depara. Creando en mi cabeza mil posibilidades distintas; inventando argumentos, a veces, en diferentes lugares del planeta.

Me da tanto miedo el mundo, que no sabría qué hacer sin él. Me aterra tanto la idea de volar, que nunca corto mis alas. Tiemblo al pensar en el mañana, pero, cada noche, me acuesto deseando que, con el alba, nazca también un futuro, una nueva aventura; otro vuelo, un cambio. Para poder, por fin, matar las ansias de saber qué me depara la vida, y vivir en el presente.

...Que no es siempre un error vivir deprisa...Querer escapar, descubrir de verdad lo que es, simplemente, vivir...

viernes, 12 de diciembre de 2008

Miradas que asesinan

Y ahí estaba yo, aguantando la mirada. Con la fuerza superficial de quien se muere por dentro. Fijamente, sin parpadear.
Sus ojos clavados en los mios parecían pedirme clemencia, y, de forma paradójica, parecían perdonarme la vida a la vez. Pero yo miraba fijamente.

Fueron pocos segundos, quizá cinco...Pero para mí era una lucha eterna. No moví ni un milímetro mi cuerpo, desafiante bajo el marco de la puerta. Como si de una foto se tratase, permanecí inmóvil todo el tiempo. No existía ninguna razón aparente para creer que, pese a esa estructura de hierro en la que me había convertido, mi alma estaba soñando en ese instante con que tan sólo fuera una historia inventada más. De esas que surgen cada minuto en mi cabeza. De esas que han construido una vida paralela, para huir de las miradas que nunca quisé mirar.

Y, lo cierto es que, llegado este día, siento que al fin he subido al barco en el que nunca quise zarpar.

viernes, 24 de octubre de 2008

Malos tiempos


"¿Dónde estas inspiración? Eras mi única esperanza...Ahora que te necesito y no te tengo, me marchito...esta ausencia me extrangula, me destroza, me devasta"

He perdido la cuenta de las historias que he inventado en estos días. Escritas con la única compañía de un cigarro y el frío de la noche, con la banda sonora del viento de la calle. Todas hablan de ti, de mí, de todos, de nadie.
Esperan impacientes a que alguien las conozca, mientras pasan el tiempo en decenas de folios esparcidos por mi cuarto.
Si no llegan hasta aquí será que, después de todo, no es la falta de inspiración lo que me preocupa. Intento asumir el verdadero problema, y, mientras lleno un poco más de humo mi pulmón, me pregunto una y otra vez desesperada:

...¿Dónde estás, autoestima?...



Quizá te fuiste con mi ilusión.



El problema no es que tema que no guste lo que escribo. El problema es que no me gusta a mí. Y estoy demasiado débil para soportar que lo primero también pase.