viernes, 3 de diciembre de 2010

Y, desde aquella noche...

Culpable por creer que en una noche cumpliría mis deseos. Culpable por pensar que, después de todo, no cambiaría nada.
Idiota por romper los lazos que nos unen, sincera por decir que se acabó.
Errores que te llevan al final de la carrera, incluso cuando no quedaba nada por ganar.
Una noche. Un recuerdo. Una fatídica decisión. Teníamos tanto que ahora no nos quedan ni sonrisas.
Y mientras pienso qué será de tu vida sin mí, entiendo que la mía no tiene demasiado sentido.
A veces pienso que no me importas. Y dibujo los recuerdos con tinta de punto final, para después llorar de rabia por tus ojos.
Dime de qué vale una locura si muere con ella la complicidad. Dime para qué sirvió unirnos en la oscuridad clandestina, si ahora no podemos ni mirarnos en la luz.
Una parte de mí quiere creer que seguiremos siendo envidia, celos, discusión. Pero la cordialidad que nos define desde aquel día acaba con todas las ilusiones.

Nos equivocamos, amigo. Que no te quepa ninguna duda.

Espero que el tiempo sea de nuevo sabio y junte los pedazos que aquella noche quedaron esparcidos por toda nuestra historia.

Te echo tanto de menos...



4 comentarios:

Anónimo dijo...

aisss maria maria....

mariete4 dijo...

Tranquila Carbajo , yo siempre te comeré lo de abajo

CrisG8 dijo...

Juer Perversica mía... me ha encantado! Lo podría haber firmado yo también.... gustarme es poco!
Un besazo guapaaa

Jesús dijo...

Curioso, como de costumbre.

Te invito a leer mi nuevo artículo del blog, el bulevar de los Impropios: ''De lo trágico de ser español (o no)''

http://elbulevardelosimpropios.blogspot.com/

Un saludo.