miércoles, 14 de septiembre de 2011

Pongamos que hablo de nadie

Porque encontrar en tu cajón finales de cuento de hadas, es como pasar la noche en vela bajo la pálida luz de mi humilde humanidad. Y comprender la cruda realidad de tu mirada es aún más doloroso que el principio de aquel final que soñé.

Pedirte que te marches es más que una utopía, querer que te quedes es mucho más difícil que leer entre tus labios que no vas a volver.

Beber de tus silencios emborracha mis latidos, llorar mientras me río es morir de pena, más cuando un tren cualquiera recorre tus andenes sin rumbo a mi estación.

Pensar que piensas en mí es como vivir encerrada en algún lugar de una mente perturbada, y cuando al fin te fijas en mi cara, un guiño inoportuno se marcha cabizbajo hacia un rincón.

Creer que te apetece deshacer la cama es como quitarle hierro a situaciones dolorosas que empiezan donde terminan y acaban con discusión.

Poder dejar atrás tus manos es más interesante que caminar haciendo eses cada tarde, preguntándome si alguna vez imaginaste que cualquier despertar podría haber sido aún peor.




4 comentarios:

SaNdRa* dijo...

Cada día este blog se acerca más a la perfección. Me encanta

Carmela dijo...

... que bueno Mary!!! me gusta mucho....

El ser oscuro pero iluminado dijo...

Joder Maria,
siempre me ha encantado como eras y tal, pero...eres una jodida crack tía!
grande!!!!!!!
(que increible blog sabes jajajaja)

Myself dijo...

intenso..