lunes, 15 de diciembre de 2008
El Mundo
Me da tanto miedo el mundo, que no sabría qué hacer sin él. Me aterra tanto la idea de volar, que nunca corto mis alas. Tiemblo al pensar en el mañana, pero, cada noche, me acuesto deseando que, con el alba, nazca también un futuro, una nueva aventura; otro vuelo, un cambio. Para poder, por fin, matar las ansias de saber qué me depara la vida, y vivir en el presente.
...Que no es siempre un error vivir deprisa...Querer escapar, descubrir de verdad lo que es, simplemente, vivir...
viernes, 12 de diciembre de 2008
Miradas que asesinan
Sus ojos clavados en los mios parecían pedirme clemencia, y, de forma paradójica, parecían perdonarme la vida a la vez. Pero yo miraba fijamente.
Fueron pocos segundos, quizá cinco...Pero para mí era una lucha eterna. No moví ni un milímetro mi cuerpo, desafiante bajo el marco de la puerta. Como si de una foto se tratase, permanecí inmóvil todo el tiempo. No existía ninguna razón aparente para creer que, pese a esa estructura de hierro en la que me había convertido, mi alma estaba soñando en ese instante con que tan sólo fuera una historia inventada más. De esas que surgen cada minuto en mi cabeza. De esas que han construido una vida paralela, para huir de las miradas que nunca quisé mirar.
Y, lo cierto es que, llegado este día, siento que al fin he subido al barco en el que nunca quise zarpar.
domingo, 23 de noviembre de 2008
Mucho que perder
Si pudiera derrotar al maldito anochecer,
Créeme que, aunque no quiera,
Entraría en la pelea
de luchar por las escenas,
Que se ruedan en tu piel.
Es verdad que no me aclaro,
Si te quiero, o si eso es malo.
Si me matas o algún día te odiaré.
Ya ni entiendo lo que hablo,
Lo que pienso, lo que callo.
Lo que antes de tocarte era parte de mi ser.
Me toca tirar los dados,
En nuestro tablero inventado
Hoy creo que no jugaré.
La partida no ha acabado,
Pero el tiempo no ha parado,
Y me ha obligado a entender
Que es peligroso…y tengo mucho que perder.
Puede ser que mis sentidos
Congelaran la razón
Puede que, tras un suspiro,
Este humo que respiro,
Consumiera mi ambición.
Qué más da si vas o vienes,
Yo no sé si vengo o voy,
Que al final lo que uno tiene,
Es más frágil si lo quieres,
Que sin prestar atención.
No preguntes qué me pasa,
Ya no pienso responder.
Cuatro años nos avalan
en esta absurda cruzada
de querernos sin querer.
“La vida es impredecible”,
me dijiste aquella vez,
es curioso que a estas horas
seas tú el que me llora,
mientras yo subo a otro tren.
Si me pierdo no me busques,
Si te encuentro quiéreme,
Si me paro no me esperes
Y si corro, lárgate.
Me toca tirar los dados,
En nuestro tablero inventado
Hoy creo que no jugaré.
La partida no ha acabado,
Pero el tiempo no ha parado,
Y me ha obligado a entender
Que es peligroso…y tengo mucho que perder.
jueves, 20 de noviembre de 2008
La importancia del camino
La sala era enorme, casi intimidaba; cualquiera se sentía pequeño entre aquellas paredes de madera de pino, agónicas por el paso del tiempo. Al fondo del austero salón había una puerta cerrada. Incomprensiblemente, nadie se atrevía a abrirla.
La luz entraba por la colosal bóveda, centrando su haz sólo en el centro, permitiendo así rincones oscuros donde pasar desapercibido.
Y allí, en una de esas esquinas, agazapada en el suelo, estaba ella. Vestía cara de pena y zapatos azules. Se preguntaba, una vez tras otra, cómo había llegado allí. Asustada, observaba minuciosamente a cada uno de los presentes. Uno por uno; sin excepción.
Desde su rincón tenebroso, podía ver a aquella ama de casa, de mediana edad, que comentaba sus teorías sobre el misterioso lugar con una ejecutiva que, con el brillo del éxito en sus ojos, la miraba sin prestar la más mínima atención.
A su lado, un joven con chandal. Su rol de deportista de élite se adivinaba en su cuerpo fibroso y en esa absurda obsesión por evitar cualquier contacto con la gente que le rodeaba, a quienes miraba por encima del hombro.
En el centro de la sala, erguido bajo la luz, un señor trajeado. Su presencia impecable se hacía un hueco entre el atronador murmullo. Su voz, por encima de la de cualquiera, parecía tener el deber de darle órdenes a todo el mundo. De sus palabras se desprendía una molesta doble moral que bailaba entre el deseo de tranquilizar y las ansias de dominar al grupo. Sin embargo, entre sus ideas para salvarse, no estaba acercarse a la puerta.
Ella permanecía en su rincón. Juzgando, pensando. Intentando analizar a sus desconocidos amigos.
En uno de sus paseos mentales, comprendió una verdad extraordinaria pero, paradójicamente, estaba temblando de miedo.
Cuando el sol comenzaba a relajarse en el oeste, se levantó. Y, con la sensación de ser invisible, se acercó hasta la puerta. Giró el pomo y salió. Aunque no tenía muy claro si salía o entraba.
Al ver el gigantesco salón desde el otro lado, no podía dejar de pensar en por qué nadie había traspasado antes esa puerta. La idea de haber sido la primera en hacerlo le taladraba los sentidos. Sólo el hecho de pensar que había abierto la puerta de la vida -de su vida- parecía romperla por dentro. Quería, sí. Pero, lo encontraba ferozmente complicado. Había hallado la manera de vivir que todos buscan; una perspectiva paralela llena de perpendiculares que escoger. Tanta libertad le dejaba sin aliento. Casi ahogada y temblando, volvió a girar el pomo y entró de nuevo. O salió.
Se sentó en su rincón y comenzó a escuchar al hombre trajeado.
...Al fin y al cabo, es más fácil hacer lo que todos hacen, que perseguir aquello que tú quieres hacer...
viernes, 24 de octubre de 2008
Cuentos en la oscuridad
recuerdan a quien un día,
sin dejar notas de aviso,
con más prisa, que permiso
me dejó como la una.
En cada verso que hoy te brindo,
va inmerso el desequilibrio de una balanza olvidada.
Que cargaba con mil besos,
sin querer ni ver, por miedo,
que tus ganas no pesaban.
Fue una noche de algún mes,
Tú pasabas por allí.
A tu cuerpo me entregué,
es más fácil que te lleven
que moverte con los pies.
Me hice experta en exigir, olvidándome vivir.
Pretendiendo hacerlo todo a mi manera.
No me di oportunidad de asumir que, por amar, entendías esa forma tan austera.
Consecuencias de querer, aunque fuera alguna vez,
poder dormir sin llorar,
imaginando cuentos en la oscuridad.
No fue culpa de un tercero
ni segundo, ni primero
sólo fue la madrugada
que, de tanto querer querernos,
nos heló en el frío invierno
tras tantas malas jugadas.
Obligarnos a entendernos
fue más duro que el infierno.
No era el día ni el lugar.
Y por fin hoy lo comprendo,
No era amor, no era un 'te quiero',
No era fuego, no era paz.
Sólo fuimos dos heridos
Por la vida y por los vivos,
Buscando desesperados,
alguien con quien olvidar.
Fue una noche de algún mes,
Tú pasabas por allí.
A tu cuerpo me entregué,
es más fácil que te lleven
que moverte con los pies.
Fui experta en exigir, olvidándome vivir.
Pretendiendo hacerlo todo a mi manera.
No me di oportunidad de asumir que, por amar, entendías esa forma tan austera.
Consecuencias de querer, aunque fuera alguna vez,
poder dormir sin llorar,
imaginando cuentos en la oscuridad.
Historia de dos personas que confundieron amar con conformarse; querer con necesitar, y sentimiento con compañía. Ella tardó en darse cuenta de que, si sientes que agonizas, has de moverte con tus pies, aprender a andar de nuevo, y no entregar tu alma al primero que te haga caso, esperando que con él, desaparezca para siempre la lluvia.
Malos tiempos
"¿Dónde estas inspiración? Eras mi única esperanza...Ahora que te necesito y no te tengo, me marchito...esta ausencia me extrangula, me destroza, me devasta"
He perdido la cuenta de las historias que he inventado en estos días. Escritas con la única compañía de un cigarro y el frío de la noche, con la banda sonora del viento de la calle. Todas hablan de ti, de mí, de todos, de nadie.
Esperan impacientes a que alguien las conozca, mientras pasan el tiempo en decenas de folios esparcidos por mi cuarto.
Si no llegan hasta aquí será que, después de todo, no es la falta de inspiración lo que me preocupa. Intento asumir el verdadero problema, y, mientras lleno un poco más de humo mi pulmón, me pregunto una y otra vez desesperada:
...¿Dónde estás, autoestima?...
Quizá te fuiste con mi ilusión.
El problema no es que tema que no guste lo que escribo. El problema es que no me gusta a mí. Y estoy demasiado débil para soportar que lo primero también pase.
martes, 7 de octubre de 2008
Apuntes (VI)
Y aprendí que sonreir es efímero, y que, en un segundo cualquiera, tu vista deja de alcanzar todo ese horizonte en el que antes habitaba tu futuro.
Hoy encontré en una caja de objetos perdidos mi manual de instrucciones, lleno de polvo, maltratado por el tiempo; y, al abrirlo, me he dado cuenta de que está escrito en un idioma que no entiendo"
jueves, 11 de septiembre de 2008
Un largo viaje
Escuchó el murmullo lleno de ira de los árboles de la calle, y traspasó las fronteras físicas de su luna nueva permanente. Sin moverse ni un ápice, anduvo por los parajes que albergan sus recuerdos y olvidó en un momento todos aquellos cuchillos que la bondad había clavado en sus pensamientos.
Se vio reflejada en las aguas de la isla que no duerme y recordó en un paraiso para los extranjeros -en un rincón de Cataluña- por qué cuenta con dos manos los años que le acompañan aquellos que a tantos minutos han puesto su nombre.
Se enamoró, una vez más, como se ama a un primer amor que te hipnotiza, de aquella tierra que es suya, sin importar nunca que no le viera nacer.
Mientras tanto, fue llenando de cruces rojas un expediente mal parado, que compensaba tantas desgracias con alguna que otra cerveza, para celebrar las gratas sorpresas en forma de aprobados.
Y, casi sin darse cuenta, estaba en el mismo sitio. Una vez más, y siempre. No se había movido, y todo parecía volver a empezar de nuevo.
El tren que transporta los días viaja más rápido que nunca, apenas se detiene en las numerosas estaciones que se plantan en sus vías. Pero, tras un largo trayecto, vuelve al lugar en el que descansa, se desahoga y recarga sus ganas de seguir adelante. Porque, sin importar a dónde, desde dónde y cómo, hay una estación que este tren no podrá evitar visitar y llenar con sus historias.
Ya estoy de vuelta :-)
viernes, 1 de agosto de 2008
Apuntes (V)
Podeis encontrarme aquí:
O aquí:
E, indudablemente, aquí:
Nos vemos ;-)
[En"Mi banda sonora" podeis escuchar la rumbita de Javi El pájaro, -actual componente de la comparsa de Antonio Martín- "Tan poquita cosa", grabada cuando era director de la comparsa de Juan Fernández. Una de las maravillosas voces que ha parío esa tierra única ;-)]
martes, 15 de julio de 2008
Apuntes (IV)
Y pensar que me creí que jamás te olvidaría, y ahora casi ni me acuerdo.
Y pensar que fuiste agua, luz, amor y fuego, y pasado el tiempo, no eres más que un pequeño cuento en una caja de recuerdos.
Todo lo díficil que parecía ahora me resulta increible. Y me río. Miro atrás y me río; porque, no hace mucho tiempo pensaba que jamás podría volver a sonreir. Ahora lo hago a cada momento.
...Porque caminar es, simplemente, poner un pie delante del otro...
lunes, 14 de julio de 2008
Querer es el principio
-"El fondo. Ahi está, ¿lo ves?. Ya lo has tocado. Y ¿ahora qué? ¿Ha servido de algo?"
-Pues sí- contestó. Claro que le había servido y, justo en ese instante, volvió hacia el teléfono, y marcando aquellos números que de memoria recordaba, comenzó a hablar, sin dejarle tiempo a él para poco más que un Hola.
"Llegar hasta el fondo me ha servido. Verme rota, desolada y humillada me ha servido para ver hasta dónde puedo llegar, hasta qué punto mi dignidad es capaz de perderse a sí misma. Hasta qué nivel es capaz de sumergirse mi orgullo, cuánto tiempo es capaz de esconderse mi autoestima. Y ya no más. Ya no pierdo más mi alma, ya no lucho más por lo que ha resultado ser el error más grande de mi vida.
Ya no defiendo las conductas de nadie, ni mucho menos las mías. Ha sido un tiempo que debería ser borrado de la historia. Han sido tonterías, pasando una detrás de otra. Han sido cabreos, han sido lágrimas. Y nunca esperanza. O quizá la que había me la inventaba yo misma.
Ha sido la confirmación de lo que ya sabía, de lo que tú mismo me has gritado en silencio tanto tiempo. La confirmación de algo que yo no quería ver, pero que sabía desde el primer momento. Ha sido la confirmación de mi ceguera. Ha sido el colofón final de la pérdida de mis cimientos. El "cerrado por derribo" de lo que empecé a construir hace mucho tiempo.
Ha servido para darme cuenta de que la gente que ve las cosas desde fuera SIEMPRE tiene razón. Hay que escuchar, y yo nunca lo hice.
No se puede arreglar algo que no está roto, porque nunca existió. Estoy rota yo, pero no existe otra parte hecha pedazos. Nunca la hubo. Qué ingenua.
Me lo advertiste, yo me reí. Ahora te escudas en eso. No sé, de los dos, quién es el más inmaduro.
Que me perdonen por quererte, aunque debería ser condenada por haber perdido mi tiempo y dejarme manipular.
Culpa mía...era culpa mía...No, nunca lo fue. No se si alguien es culpable, pero, desde luego, mi conciencia está más que tranquila. Porque lo único que hice fue entregar mi alma inocente. Entera. Toda. Y ¿Para qué?. La respuesta es obvia.
Espero que algún día entiendas la magnitud de tus desprecios. Espero que llegues a comprender el terrible daño que me has hecho. Podías haber sido más honrado conmigo. Pero eso no va contigo. Claro que no.
Pero no te preocupes, porque en toda historia siempre hay una idiota que lo aguanta todo. Y en esta he sido yo. Con mi amor por bandera, fui aguntando día tras día. Yo soporté todo. Yo fingí que no sabía nada. Yo hice oidos sordos y cerré mis ojos...como quien se hace el loco. Así que lárgate tranquilo, porque fui yo la que aguanté todo. Tú, simplemente, jugaste un partido más.
Me siento utilizada. ¿Lo merezco? Claro que sí. Por tonta.
Te pido perdón por cada vez que he alargado esta historia, que tenía que haber terminado el mismo día que tu quisiste que terminara. Todo lo de después ha sido tiempo perdido.
Llamame injusta, llamame lo que quieras llamarme. O mejor, no me llames"
martes, 1 de julio de 2008
Y por fin llegó el día
El día en que España se coronaba como reina de Europa; dejando atrás a aquellas que siempre nos habían mirado por encima del hombro. Muchos habrán entendido de una vez por todas, que somos mucho más que paella, toros y olé. Somos toque, somos ilusión, juventud, fuerza y ganas.
Esta es la Eurocopa de todo un país. La eurocopa de muchas generaciones. La Eurocopa de mis padres, que apenas recuerdan aquella de hace 44 años. Es la Eurocopa de aquellos que no habíamos nisiquiera nacido cuando Arconada vio colarse ese balón por debajo de su cuerpo. Es la Eurocopa de una generación que ha nacido envuelta en fracasos y derrotas, que nunca había visto a su país llegar a lo más alto. Es la Eurocopa que nos devuelve el orgullo de haber nacido en la piel de toro. Lo que el fútbol une no es comparable a ninguna otra pasión. Lo que el fútbol une se pudo ver el domingo por la noche en todos los rincones españoles.
Es la única vez que todos somos del mismo color. La única vez que puedo abrazarme a mis amigos del Atleti, del Barça, del Madrid, del Getafe, celebrando un mismo gol, un mismo triunfo, la misma emoción. Y eso es muy grande.
Atrás quedan penaltis fallidos, derrotas, victorias que nos daban esperanzas para luego quitarnoslas en el siguiente suspiro. Como aquel agónico gol de Alfonso en el último minuto del descuento del España-Yugoslavia, tras un pase de Guardiola a la olla que nos daba la clasificación para cuartos de final de la Copa de Europa de selecciones de Holanda y Bélgica, en los que después nos comería Francia. Un gol que lleva persiguiéndome todo el fin de semana porque, hasta ahora, era mi mejor recuerdo de mi selección. Por todo lo que significó. Por toda la lucha hasta el final, por la garra, la furia. Todo un país cantando aquel 4-3 que nos daba vida. Mi hermano y yo abrazados llorando. En aquel año 2000 ya soñábamos. Y ahora que no tenemos que soñar, pienso en ello y me acuerdo de todos los jugadores que, desde que tengo uso de razón, han defendido la roja en mundiales y eurocopas. Este título es también para ellos.
Recuerdo también noches inolvidables de Larguero, cuando las categorías inferiores de la Selección española ganaban grandes títulos como el Mundial sub-20 del 99. Porque en aquellas noches al calor de la radio, escuchábamos a los Xavi, Iker, y no hace tanto tiempo, los Cesc, Iniesta, los Sergio Ramos, con algunos años menos, soñando con llegar a lo más alto de su deporte favorito. Y el momento en el que todos esos niños que luchaban por su país coincidieran en la Absoluta tenía que llegar. Porque cuando llegara pasaría lo que pasó ese ya inolvidable 29 de Junio de 2008.
Esta es la Eurocopa de todos. De ti, de mí, de todos nosotros. Un título que sólo entiende de color rojo. Por primera vez en muchos años, es un título que en España no deja a unos llorando y a otros de celebración. Porque todos somos del mismo equipo. Del nuestro. De nuestro país. Y ante esto, no hay comparación posible. Podíamos y pudimos gracias a 23 jugadores que en el Mundial de Sudáfrica seguirán siendo, la mayoría, menores de 30 años. Ha triunfado la juventud con experiencia de aquellos que hacían grande a España en las categorías inferiores, y de aquellos que dejaron atras su país para comerse Inglaterra, los que se comen España y los que ahora se están comiendo Europa. Todo ello bajo la batuta de alguien al que nunca defendí, pero que, sin pretender subirme a un carro que ya está parado, presento todos mis respetos y mi gran admiración.
Veintenas de generaciones estábamos esperando algo así. Llegar a donde nos merecemos. Y llegando de una manera impensable hace algunos años. Espero que ahora la selección cobre más protagonismo entre todos y juntos, llevemos a nuestros jugadores a lo más alto otra vez. Porque ahora sabemos que cumplir los sueños no es tan complicado y que nada, absolutamente nada es imposible. Gracias Selección. Gracias de corazón.
sábado, 28 de junio de 2008
De vuelta
Quizá los resultados no son todo lo buenos que esperaba pero, algo ha cambiado para bien y es un gran paso adelante. Ha sido un buen tercero de carrera en un amplio abanico de sentidos y septiembre está esperando a que lo coja con las mismas ganas que termino este sexto mes enemigo.
Por otro lado, hay veces que las casualidades aparecen en tu vida con un cartel enorme de sorpresa. La poca probabilidad es, muchas veces, la vencedora de la batalla, y puedes econtrarte, después de algún tiempo, a alguien que entiende a la perfección qué fue lo que viviste hace no más de cuatro años. Alguien con quien no tienes que justificarte ni avergonzarte. Seguramente a ese alguien lo vuelva a ver en septiembre; seguramente en Parla, seguramente en Fiestas. Un concierto...hora y media de canciones que me transportarán a aquel pasado en el que comenzaba a crecer y empaparme de locura con una persona como única culpable.
La última semana de exámenes ha sido extraña a la par que reconfortante. Muchas noticias en poco tiempo. Buenos resultados, encuentros, goles y más goles de nuestra roja que nos tiene a todos en un estado de bobería y enamoramiento, pendientes de 23 jugadores de fúltbol, los nuestros, que nos demuestran que podemos. Una semana de últimos esfuerzos, a priori reconocidos. Una semana de las que hacía tiempo que no vivía, contando las horas para que llegara el viernes por la tarde, el fin de semana, las ansiadas y, por primera vez en la carrera, merecidas vacaciones. Ibiza, Salou, y mis niños...ojalá que vea a mis niños, a mi gente, mi Cádiz.
El primer fin de semana de esta época estival ha estado marcado con las buenas noticias. La primera persona de esta gran generación de gente que dará mucho que hablar en el futuro (lo sé, lo siento, lo intuyo) ha terminado su carrera de fisioterapia. El mundo se le abre entero para ella y, sin quererlo, te transportas a aquellos días de instituto, donde todos soñábamos con, algún día no demasiado lejano, entrar en la universidad y vivir una vida diferente. Y en aquellos días irrepetibles, días felices, había una persona que, sé que nos marcó a todos, pero, a mí, quizá de manera especial. Un referente en mi vida con la que siempre es un verdadero placer compartir unas cervezas y comprobar que el paso del tiempo no corta los lazos que un día nos unieron y hoy siguen siendo fuertes. Aquella persona que me enseñó el camino largo que tenía delante y, clase tras clase, supo enseñarmos muchísimo más que filosofía. Siempre está presente, y le debo muchas cosas.
Este año 2008 sigue exactamente igual que empezó: inmejorable. Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma y yo hace mucho, muchísimo, que no veo llover en mí; aunque algunos se empeñaran en ello, siempre estuve por encima. Porque este año 2008 es un antes y un después, y, poco a poco, el tiempo está dándome la razón.
Felices vacaciones a mis compañeros estudiantes. Feliz verano a todo el mundo. Ya estoy de vuelta.
martes, 10 de junio de 2008
Apuntes (III): El precedente
¿Se repetirá la historia?
¿Este señor mayor que entrena a nuestra selección podrá llevarnos a pasar de cuartos?

¿Podemos?
Qué tendrán el fútbol y el patriotismo que, cada dos años, una mañana como esta de 10 de junio de 2008, me levanto con nervios, ganas. Optimismo. Qué importa que luego siempre acabemos cabreados. Qué importa que nunca lleguemos a donde ansiamos. Siempre queda la ilusión. O eso, o somos imbeciles masoquistas. Veremos.
POST EDITADO: Inmersas en el maravilloso mundo de "buscar apuntes de Historia de España por internet porque no hemos ido ni al 0.1% de las clases", permanecíamos Sandra y yo conectadas vía messenger; cuando, de repente, fruto de esta entrada, llegó a una conclusión:
"El grupo de España en el 2004 era Rusia, Grecia y Portugal. El de este año es Rusia, Grecia y Suecia. Ergo (porque somos de letras y nos gusta pregonarlo), ¿la final de este año será Grecia-Suecia?"
Gran observación. Perfecta regla de tres. Si señor. Cómo nos aburrimos.
domingo, 8 de junio de 2008
Tengo mis horas de sueño con contrato temporal y ocho amaneceres por semana. Cien mecheros sin gas y botellas sin agua rebosantes de optimismo. Tengo locuras archivadas, y fotos que delatan que los que niegan conocerme algún día estuvieron por aquí. Dioctrías esperando un oculista, y la vista puesta en el futuro. La basura llena de paquetes de tabaco y más de medio pulmón. Tengo lo que cuento y lo que espera ser contado. Tengo gilipollas envidiando lo que tengo, un gran album de recuerdos con principio y sin final. Tengo humor y ego para tres vidas y una vida que no ha hecho más que empezar. Tengo mil ideas pendientes, poquitas ganas de pensar. Tengo millones de minutos para llenar de tonterías y un sinfín de gilipolleces que disfrutar. Tengo lo que quiero tener y un largo camino para lo que aún no tengo. Hoy tengo un día de puta madre....Y MUY POCA VERGÜENZA.
sábado, 7 de junio de 2008
Hoy no actualizo
viernes, 6 de junio de 2008
martes, 3 de junio de 2008
Visiones (II)

Priapos, Dios de la fertilidad y virilidad...con un pollón impresionante. So os fijais, se ve perfectamente que es un dios, por la corona que lleva en la punta del capullo. Así, vulgar.
(perdón)
lunes, 2 de junio de 2008
Visiones (I)
viernes, 30 de mayo de 2008
Confusión
- Mama: Me he encontrado un Epi hoy en el cine
- Yo: ay!! a ver!!
Mi madre se dirige a su habitación, donde había dejado el bolso, para traernos el preciado trofeo; mientras mi hermano y yo empezábamos una sonora discusión -recuento de peluches actualmente en nuestra posesión incluido- para ver quién se quedaba con el Epi. Porque yo no quería revivir aquel día negro en el que me compré un Pato Lucas de peluche y mi hermano se lo quedó, alegando que "tú ya tienes muchos" (mi hermano...ese ser extraño, 28 años; mi maestro Jedi en lo freak)
Al cabo de unos minutos, aparece mi madre con esto:
Ante la rareza del momento, mi hermano y yo nos quedamos perplejos. No sabíamos qué decir. Cómo expresar nuestro asombro. Se me pasó por la cabeza contarle a mi madre una bonita historia sobre un barrio que había antes, que lo echaban por la tele y tal. Pero, afortunadamente, mi padre entró en escena:
¿¿¿ESTE ES EL EPI???? ¡¡¡PERO SI ESTO ES UN MONO DE MIERDA!!!
Sublime
lunes, 26 de mayo de 2008
Objetivo conseguido
¡Salvemos Eurovisión! ha sido el grito de guerra de TVE para darle un poco de vida al Eurofestival político (porque la música es secundaria). Y, como decía, esta semana debe de estar siendo reconfortante en la cadena. Objetivo conseguido.
Cito a La Vanguardia [Artículo de hoy, 26 de mayo de 2008]: Eurovisión 2008 es el programa emitido por una sola cadena más visto en los últimos seis años | Durante la actuación del representante español se contabilizaron 13.873.000 espectadores, un 78,1% de 'share'
Casi na
El nacimiento
Una de las secciones del programa del late night de la Sexta, Buenafuente, se llama 'Actor de Guardia'. El argumento es aparentemente simple: Andreu tiene varias noticias, cada una en su sobre, y el actor que esa noche esté de guardia tiene que escoger al azar. Andreu lee la noticia y el actor, en pocos minutos, tiene que inventarse un personaje para aparecer después en plató y desarrollar una parodia de la noticia seleccionada.
Aquel 21 de Enero David Fernández era el actor de guardia. Este actor (con un gran curriclum a sus espaldas) se ha hecho famoso en el Terrat gracias a personajes como 'el gilipollas', 'Santi Clima', 'Risto Mejode', o 'Sarpozí'. Numerosos personajes que han llenado minutos y minutos de humor en el programa presentado por el showman made in Reus.
La noticia esa noche era la siguiente: "un inventor, crea un vibrador que se controla conectandolo con una guitarra eléctrica".
Minutos después, el actor entra en plató caracterizado como un Elvis Presley de boda en Las Vegas; pantalones vaqueros, camisa morada y chaleco indescriptible. Colgada lleva una guitarra de juguete. Comienza a hablar y apenas se le entiende. Se identifica como Ricardo. Os dejo aquí 7 minutos de la hilarante estrevista al supuesto iventor argentino:
No tengo ni la menor idea de lo que ocurrió entre el 21 de Enero y los primeros días de febrero. Del talento de quién nació la idea, ni dónde, ni quién apostó por ella. El caso es que en el programa 374 de Buenafuente ocurrió esto:
El resto de la historia la conoceis todos. Los que disfrutais del fenómeno y los que os quejais. Baila el chiki-chiki, canción más votada en Myspace para la selección final, para luchar por llevarse el billete a Belgrado. Y triunfó.
Yo estoy absorta completamente en el fenómeno Chikilicuatre. Y disfruto con ello. He sido una de las tantas personas que han sabido entender la broma, que ha tenido el placer de disfrutar del humor de la factoría Buenafuente en lugar de rechazarlo. Me he tomado la molestia de no pensar que Rodolfo Chikilicuatre es un friki cualquiera, como aquellos que hizo famoso Cárdenas en Crónicas Marcianas; he desnudado al personaje del momento para encontrarme debajo del tupé a David Fernández, para reirme con sus monólogos, para disfrutar de sus otros personajes y de su talento como actor. No me importa Eurovisión, respeto a quien le guste, pero, creo que el sábado quedó constancia de que más que reirnos nosotros de Europa con Rodolfo, ellos se ríen cada día de nuestro país, pensando que somos nada más que paella, toros, flamenco y olé. Eurovisión es una comunidad de vecinos que se votan entre ellos, y nosotros somos una península.
Yo soy una chikilicuatre. Soy una entre 14 millones de personas. 14 millones de personas que, junto con Rofoldo Chilicuatre, Disco, Gráfica y el humor, hemos salvado Eurovisión.

miércoles, 21 de mayo de 2008
Apuntes (II)
Es curioso como ha cambiado todo por aquí en apenas año y medio.
Una entrada 'paja'. Lo sé. Pero, ¿qué queréis?
Por cierto, por si alguna de aquellas que me llaman friki se lo preguntaba: SÍ, me he bajado uno de los juegos para movil de Rodolfo Chikilicuatre.
martes, 13 de mayo de 2008
Todo tiene una historia
Cada día, el vagón de tren que me lleva hasta mi destino encierra cientos de historias que contar, cientos de personas, cada una con cientos de vivencias a sus espaldas, de lo más insignificante hasta los hechos mas relevantes. Yo, sin embargo, me limito a encerrarme en la música de mi iPod y las páginas de mi libro. Me encierro en las historias que otros cuentan y, cuando llego a casa, suelo sentir que he perdido la oportunidad. Que he perdido el tiempo. Como si supiera que, el día menos pensando, las historias que dejé escapar, que permanecen en el aire, en el ambiente de un vagón cualquiera, las cazó otro para que, gente como yo, pueda leerlas sobre el papel.
Sólo hace falta una visión de un segundo para encadenar uno por uno los fragmentos de una historia cualquiera; real o imaginaria, qué más da. Tan sólo un segundo y el libre albedrío de la imaginación son lo necesario para saciar las ganas de contar.
Un hombre con una maleta; una chica que mira al horizonte a través de la ventana; el malhumorado revisor; la niña que llora; los estudiantes que se quejan; el ruido del tren sobre las vías, y hasta la mosca que molesta a todos los viajeros. Todo, todo se puede contar. Pero, lejos de reaccionar, malgasto el largo trayecto en escuchar una y otra vez lo que otros ya han inventado; en leer lo que otros supieron aprovechar.
Basta con clavar la mirada un segundo y componer una melodía de palabras para poder sentir la enorme satisfacción de que estás contando la historia de algo, de alguien, la tuya misma. La satisfacción de saber que no pierdes el tiempo, que no dejas escapar historias. Que das vida a las palabras que viven inertes a la espera de que las encuentre la inquitud propia del hambre de quien desea escribir.
Que si tú no las cuentas, el día menos pensado otros lo habrán hecho por ti y, resignado, escucharás y leeras aquello que se te escapó mientras un tren de cercanías te llevaba al destino de todos los días.
domingo, 11 de mayo de 2008
Ya no sufro por amor
Me refiero a Ya no sufro por amor, de mi venerada Lucía Etxebarría.
Lo reconfortante es que el libro no me está sirviendo de nada. Y digo reconfortante porque, darte cuenta de que un libro que habla de qué es y cómo superar la dependencia emocional, el maltrato psicológico, y la baja autoestima, no te está ayudando es, cuanto menos, agradable.
Para lo unico que me está haciendo falta (aparte de para llenar horas de inactividad - estoy devorando el libro literalmente, a veces, como alternativa a estudiar-) es para sentirme absolutamente conforme conmigo misma. Orgullosa.
Porque hay capítulos del libro que parecen una biografía de mi persona. Porque hay momentos negros de mi pasado fácilmente reconocibles en muchísimas de sus páginas. Pero aquí estoy. Salí de aquellos días entera, sin apenas rasguños. Y un poco más sabía, si me permitis la osadía.
Leer un libro que habla de algo tan desagradable y que no te sirva para nada, excepto para darte cuenta de que saliste de aquello a fuerza de creer en ti es maravillosamente reconfortante. Darte cuenta entre sus páginas de que has sabido vivir sin la cruz a cuestas de lo anteriormente vivido (no hablo sólo de amoríos, también de otros errores y lastres varios) y levantar con orgullo la cabeza cada mañana disfrutando de la vida, de verdad, es increíblemente fantástico.
Os recomiendo encarecidamente el libro para que os sintais como yo o para, simplemente, encontrar la forma de salir de los días oscuros.
Perdonad mi aparente prepotencia o supuesto complejo de superioridad mostrado en este artículo. Nada más lejos de mi intención. Simplemente me he dado cuenta de que soy muy afortunada. Lo llevaba sospechando unos meses ya, y hoy lo he confirmado. Soy feliz...qué alegría más tonta...
Ley de vida
Y entre todas estas inesperadas -a la par que habituales- palabras de alcohol, surge una discusión. Una disputa entre aquellos dos que tantos momentos en común comparten. Secretos y confesiones. Fiestas y locuras. Recuerdos que, en medio de la disputa, parecen no haber existido jamás.
El tono de sus réplicas va subiendo a una velocidad directamente proporcional a la que disminuye el alcohol en sus vasos. Ambos están enzarzados en una discusión absurda. Yo los observo justo a su lado. Alguna vez intervengo.
Otras veces, sólo río, pensando en que, a veces, ni siquiera el alcohol es capaz de aclarar sus palabras. De unificar sus pensamientos porque, aunque se empeñen en defender lo suyo, los dos sienten exactamente lo mismo. Que el alcohol no es capaz de animarles a poner fin de una vez a ese innecesario embrollo. De soltar lo que tanto se callan, y que tanto les remuerde por dentro. Ese dolor que sienten cuando escuchan los nudillos de la ley de vida llamando a la puerta. Una ley de vida a la que aceptan, porque no hay más remedio. Pero, por la que discuten, armados con el orgullo. El orgullo que les impide dejar de discutir y decirse de forma sincera: "te voy a echar de menos"
Recuerdo perfectamente cada uno de sus argumentos. Los del que se va; los del que ve afectada la unidad del grupo con su marcha. Ambos parecían enfadados pero, paradojicamente, el motivo de su enojo era exactamente el mismo. Y es que duele, duele irse, duele ver a tus amigos marcharse. Duele crecer, duele separarse, duele no verse tanto como antes. Pero, aún queda tiempo, muchos meses por delante para disfrutar, y todos sabemos que siempre estaremos ahí. Sólo hay que adaptarse a la nueva amiga del grupo; sólo hay que hacerle un hueco a la ley de vida, y aprender a convivir con ella. Después de todo, siempre -lo sabéis de sobra- sin importar el tiempo que nos separe, habrá cosas que nunca cambien ;-)