jueves, 30 de diciembre de 2010
Reflexiones de fin de año
A veces tan doloroso como decirte adios, a veces tan placentero como no haberte conocido.
Y tras olas y olas que arrastran la suciedad que dejamos, llega a la orilla un momento de calma, de pureza. Y es ese momento, justo ese momento, en el que te das cuenta de que la vida sigue, siempre a pesar de todo. Siempre a pesar de ti.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Reflexiones (II)
No pretendo hacerte responsable de mi amargura, ni pedirte que me tiendas la mano. Ni siquiera sé si quiero que sigas aquí.
Cartas desesperadas (I)
Nadie, en un mundo lleno de lógica, podría entender que me mientas después de tanto tiempo.
Se me antoja absurdo que sigas inventando novelas para no admitir que aún habitas en la tierra de la vergüenza, jugando al escondite, matando tu alegría.
Que todavía no encuentro sentido a tus continuas descalificaciones. A las malas interpretaciones de mis actos.
Deberías saber ya que la diferencia que separa la sana práctica de pensar en uno mismo del error de decir todo lo que uno piensa es tan grande como la poca educación que últimamente te caracteriza.
Quizá yo piense mucho en mí, pero nunca escupo aquello que sé que salpica.
Quizá yo parezca ausente, pero no es fácil sobrevivir en medio de una tormenta.
Quizá no todo eres tú, y siempre tú, mientras me exiges que dé la talla.
No pretendas que sea inocente quien nunca lo fue. No me pidas que te enseñe el camino. No me hables de arrogancia. No me vuelvas a decir que se acabó.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Y, desde aquella noche...
Idiota por romper los lazos que nos unen, sincera por decir que se acabó.
Una noche. Un recuerdo. Una fatídica decisión. Teníamos tanto que ahora no nos quedan ni sonrisas.
Y mientras pienso qué será de tu vida sin mí, entiendo que la mía no tiene demasiado sentido.
Dime de qué vale una locura si muere con ella la complicidad. Dime para qué sirvió unirnos en la oscuridad clandestina, si ahora no podemos ni mirarnos en la luz.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Sólo quería escribirte
Y sé que no te importo, y que obvias mis costumbres...Y sé que, por más que quiero tu boca, tu te excusas en vidas que no alcanzo...
Es verdad que te odio por cada vez que te quiero...Y es cierto que me acuerdo de tu sonrisa, pero, no me digas que te interesa lo que jamás fue santo de tu devoción...
lunes, 28 de junio de 2010
:)
Reflexiones...
miércoles, 23 de junio de 2010
...Esa maravillosa sensación
domingo, 28 de marzo de 2010
Volver a empezar
sábado, 12 de septiembre de 2009
Cúmulo de pensamientos
sábado, 29 de agosto de 2009
Receso finalizado
miércoles, 25 de marzo de 2009
¿Dónde van los sueños que no se cumplen?
¿Dónde van a morir aquellas metas que no logramos alcanzar? Esas que nos queman el alma cuando se visten de recuerdo, y lamentamos no haber ni tan siquiera rozado todo aquello por lo que un día pasamos las noches en vela, al amparo de la luna y el deseo.
Es fácil llorar por lo que no conseguimos, retorcer de rabia nuestra piel pensando en cada paso que no supimos dar, y golpear hasta sangrar el puño las paredes por no sentir la gloria de habitar en el último peldaño.
Pero, en el fondo de nuestra conciencia, la rabia intenta gritar a nuestros oídos sordos que el cementerio de los sueños perdidos se encuentra en nuestro fracaso. Muy cerca de un rincón del subconsciente donde exiliamos cada pasaje que no queremos reconocer; donde evitamos pasar las horas por miedo a comprender que, al fin y al cabo, con permiso de la suerte, los sueños que no se cumplen permanecen para siempre en nosotros, que fuimos los únicos culpables de no arriesgar la vida en cada batalla, y no hacer todo lo posible por tornarlos realidad.
martes, 17 de marzo de 2009
Mi alma plena
Todos aquellos oscuros pensamientos fueron borrados en el mismo instante en que notó a lo lejos su presencia. Y, como tantas otras veces, volvió a sentir aquel terremoto en el estómago que nunca supo controlar. Su alma se llenó de orgullo y el honor invadió de nuevo todos sus sentidos. Ya no recordaba el malestar irremediable que le provocaba escalofríos, cuando sentía que, quizá, el tiempo le había arrebatado todos los regalos que un día le entregaron.
Pero bastaron unos saludos para curar aquella sobredosis de pesimismo; y comprendió lo absurdo de pensar demasiado.
Volvió a ser la carcajada la banda sonora como solía; volvió a ser la complicidad el aliciente perfecto; volvió a ser la confianza la que marcaba las horas y el cariño recíproco el aire que respirábamos.
Sintió sus pies despegarse del suelo, mientras su corazón latía con desenfreno. Miró un segundo al horizonte y se impresionó al saborear de nuevo la sensación de que los kilómetros y las horas de viaje no tenían la más mínima importancia cuando se trataba de ellos. El más dulce de los destinos.
Palabras y gestos. Guiños y detalles. La felicidad conquistó su ser cuando se percató de que, como en los anteriores encuentros, tuvo que dejar de soñar despierta para vivir sueños reales.
La pasión que eriza su vello y hace temblar sus cimientos. La maravillosa intensidad con la que vibra cada centímetro de piel y se embelesa su conciencia si están sobre un escenario.
Se emocionó cuando dos lágrimas deslizándose por sus mejillas le anunciaban la confirmación de que, pasen los días que pasen, los meses, los años; la ilusión agigantada que definía su predilección por todos ellos hacía infinitamente más fuerte lo que los une, que todo aquello que los separa.
Y esta vez nisiquiera sintió pena al verlos marchar, porque sabía perfectamente que aquella noche en Córdoba había sido tan sólo otro principio.
...No sabeis lo mucho que os echaba de menos... ;-)
martes, 3 de febrero de 2009
Un bálsamo necesario
Notó cómo sus pulmones se llenaban de aire, aire de paz, como hacía tiempo que no lo hacían. Experimentó la extraña sensación que el aire se tornaba líquido y recorría milímetro a milímetro su cuerpo, hasta volver a salir de él y ser libre de nuevo. Alivio.
Respirar tras asumir limitaciones; respirar tras darte cuenta de que no siempre puedes dar los pasos a la velocidad de los demás; es una de las más bellas sensaciones.
Porque cuando no tienes camino, pero decides buscarlo y te propones hacerlo paso a paso, has avanzado, sin apenas andar, con importantisimas zancadas. Y desde ese momento, todos los segundos que componen los días, recobran su color y su sentido. Y respirar se convierte otra vez en algo favorable. Necesitaba un bálsamo para dejar de ahogarme.
...Creo que he vuelto...
lunes, 15 de diciembre de 2008
El Mundo
Me da tanto miedo el mundo, que no sabría qué hacer sin él. Me aterra tanto la idea de volar, que nunca corto mis alas. Tiemblo al pensar en el mañana, pero, cada noche, me acuesto deseando que, con el alba, nazca también un futuro, una nueva aventura; otro vuelo, un cambio. Para poder, por fin, matar las ansias de saber qué me depara la vida, y vivir en el presente.
...Que no es siempre un error vivir deprisa...Querer escapar, descubrir de verdad lo que es, simplemente, vivir...
viernes, 12 de diciembre de 2008
Miradas que asesinan
Sus ojos clavados en los mios parecían pedirme clemencia, y, de forma paradójica, parecían perdonarme la vida a la vez. Pero yo miraba fijamente.
Fueron pocos segundos, quizá cinco...Pero para mí era una lucha eterna. No moví ni un milímetro mi cuerpo, desafiante bajo el marco de la puerta. Como si de una foto se tratase, permanecí inmóvil todo el tiempo. No existía ninguna razón aparente para creer que, pese a esa estructura de hierro en la que me había convertido, mi alma estaba soñando en ese instante con que tan sólo fuera una historia inventada más. De esas que surgen cada minuto en mi cabeza. De esas que han construido una vida paralela, para huir de las miradas que nunca quisé mirar.
Y, lo cierto es que, llegado este día, siento que al fin he subido al barco en el que nunca quise zarpar.
domingo, 23 de noviembre de 2008
Mucho que perder
Si pudiera derrotar al maldito anochecer,
Créeme que, aunque no quiera,
Entraría en la pelea
de luchar por las escenas,
Que se ruedan en tu piel.
Es verdad que no me aclaro,
Si te quiero, o si eso es malo.
Si me matas o algún día te odiaré.
Ya ni entiendo lo que hablo,
Lo que pienso, lo que callo.
Lo que antes de tocarte era parte de mi ser.
Me toca tirar los dados,
En nuestro tablero inventado
Hoy creo que no jugaré.
La partida no ha acabado,
Pero el tiempo no ha parado,
Y me ha obligado a entender
Que es peligroso…y tengo mucho que perder.
Puede ser que mis sentidos
Congelaran la razón
Puede que, tras un suspiro,
Este humo que respiro,
Consumiera mi ambición.
Qué más da si vas o vienes,
Yo no sé si vengo o voy,
Que al final lo que uno tiene,
Es más frágil si lo quieres,
Que sin prestar atención.
No preguntes qué me pasa,
Ya no pienso responder.
Cuatro años nos avalan
en esta absurda cruzada
de querernos sin querer.
“La vida es impredecible”,
me dijiste aquella vez,
es curioso que a estas horas
seas tú el que me llora,
mientras yo subo a otro tren.
Si me pierdo no me busques,
Si te encuentro quiéreme,
Si me paro no me esperes
Y si corro, lárgate.
Me toca tirar los dados,
En nuestro tablero inventado
Hoy creo que no jugaré.
La partida no ha acabado,
Pero el tiempo no ha parado,
Y me ha obligado a entender
Que es peligroso…y tengo mucho que perder.
jueves, 20 de noviembre de 2008
La importancia del camino
La sala era enorme, casi intimidaba; cualquiera se sentía pequeño entre aquellas paredes de madera de pino, agónicas por el paso del tiempo. Al fondo del austero salón había una puerta cerrada. Incomprensiblemente, nadie se atrevía a abrirla.
La luz entraba por la colosal bóveda, centrando su haz sólo en el centro, permitiendo así rincones oscuros donde pasar desapercibido.
Y allí, en una de esas esquinas, agazapada en el suelo, estaba ella. Vestía cara de pena y zapatos azules. Se preguntaba, una vez tras otra, cómo había llegado allí. Asustada, observaba minuciosamente a cada uno de los presentes. Uno por uno; sin excepción.
Desde su rincón tenebroso, podía ver a aquella ama de casa, de mediana edad, que comentaba sus teorías sobre el misterioso lugar con una ejecutiva que, con el brillo del éxito en sus ojos, la miraba sin prestar la más mínima atención.
A su lado, un joven con chandal. Su rol de deportista de élite se adivinaba en su cuerpo fibroso y en esa absurda obsesión por evitar cualquier contacto con la gente que le rodeaba, a quienes miraba por encima del hombro.
En el centro de la sala, erguido bajo la luz, un señor trajeado. Su presencia impecable se hacía un hueco entre el atronador murmullo. Su voz, por encima de la de cualquiera, parecía tener el deber de darle órdenes a todo el mundo. De sus palabras se desprendía una molesta doble moral que bailaba entre el deseo de tranquilizar y las ansias de dominar al grupo. Sin embargo, entre sus ideas para salvarse, no estaba acercarse a la puerta.
Ella permanecía en su rincón. Juzgando, pensando. Intentando analizar a sus desconocidos amigos.
En uno de sus paseos mentales, comprendió una verdad extraordinaria pero, paradójicamente, estaba temblando de miedo.
Cuando el sol comenzaba a relajarse en el oeste, se levantó. Y, con la sensación de ser invisible, se acercó hasta la puerta. Giró el pomo y salió. Aunque no tenía muy claro si salía o entraba.
Al ver el gigantesco salón desde el otro lado, no podía dejar de pensar en por qué nadie había traspasado antes esa puerta. La idea de haber sido la primera en hacerlo le taladraba los sentidos. Sólo el hecho de pensar que había abierto la puerta de la vida -de su vida- parecía romperla por dentro. Quería, sí. Pero, lo encontraba ferozmente complicado. Había hallado la manera de vivir que todos buscan; una perspectiva paralela llena de perpendiculares que escoger. Tanta libertad le dejaba sin aliento. Casi ahogada y temblando, volvió a girar el pomo y entró de nuevo. O salió.
Se sentó en su rincón y comenzó a escuchar al hombre trajeado.
...Al fin y al cabo, es más fácil hacer lo que todos hacen, que perseguir aquello que tú quieres hacer...
viernes, 24 de octubre de 2008
Cuentos en la oscuridad
recuerdan a quien un día,
sin dejar notas de aviso,
con más prisa, que permiso
me dejó como la una.
En cada verso que hoy te brindo,
va inmerso el desequilibrio de una balanza olvidada.
Que cargaba con mil besos,
sin querer ni ver, por miedo,
que tus ganas no pesaban.
Fue una noche de algún mes,
Tú pasabas por allí.
A tu cuerpo me entregué,
es más fácil que te lleven
que moverte con los pies.
Me hice experta en exigir, olvidándome vivir.
Pretendiendo hacerlo todo a mi manera.
No me di oportunidad de asumir que, por amar, entendías esa forma tan austera.
Consecuencias de querer, aunque fuera alguna vez,
poder dormir sin llorar,
imaginando cuentos en la oscuridad.
No fue culpa de un tercero
ni segundo, ni primero
sólo fue la madrugada
que, de tanto querer querernos,
nos heló en el frío invierno
tras tantas malas jugadas.
Obligarnos a entendernos
fue más duro que el infierno.
No era el día ni el lugar.
Y por fin hoy lo comprendo,
No era amor, no era un 'te quiero',
No era fuego, no era paz.
Sólo fuimos dos heridos
Por la vida y por los vivos,
Buscando desesperados,
alguien con quien olvidar.
Fue una noche de algún mes,
Tú pasabas por allí.
A tu cuerpo me entregué,
es más fácil que te lleven
que moverte con los pies.
Fui experta en exigir, olvidándome vivir.
Pretendiendo hacerlo todo a mi manera.
No me di oportunidad de asumir que, por amar, entendías esa forma tan austera.
Consecuencias de querer, aunque fuera alguna vez,
poder dormir sin llorar,
imaginando cuentos en la oscuridad.
Historia de dos personas que confundieron amar con conformarse; querer con necesitar, y sentimiento con compañía. Ella tardó en darse cuenta de que, si sientes que agonizas, has de moverte con tus pies, aprender a andar de nuevo, y no entregar tu alma al primero que te haga caso, esperando que con él, desaparezca para siempre la lluvia.
Malos tiempos
"¿Dónde estas inspiración? Eras mi única esperanza...Ahora que te necesito y no te tengo, me marchito...esta ausencia me extrangula, me destroza, me devasta"
He perdido la cuenta de las historias que he inventado en estos días. Escritas con la única compañía de un cigarro y el frío de la noche, con la banda sonora del viento de la calle. Todas hablan de ti, de mí, de todos, de nadie.
Esperan impacientes a que alguien las conozca, mientras pasan el tiempo en decenas de folios esparcidos por mi cuarto.
Si no llegan hasta aquí será que, después de todo, no es la falta de inspiración lo que me preocupa. Intento asumir el verdadero problema, y, mientras lleno un poco más de humo mi pulmón, me pregunto una y otra vez desesperada:
...¿Dónde estás, autoestima?...
Quizá te fuiste con mi ilusión.
El problema no es que tema que no guste lo que escribo. El problema es que no me gusta a mí. Y estoy demasiado débil para soportar que lo primero también pase.
martes, 7 de octubre de 2008
Apuntes (VI)
Y aprendí que sonreir es efímero, y que, en un segundo cualquiera, tu vista deja de alcanzar todo ese horizonte en el que antes habitaba tu futuro.
Hoy encontré en una caja de objetos perdidos mi manual de instrucciones, lleno de polvo, maltratado por el tiempo; y, al abrirlo, me he dado cuenta de que está escrito en un idioma que no entiendo"
jueves, 11 de septiembre de 2008
Un largo viaje
Escuchó el murmullo lleno de ira de los árboles de la calle, y traspasó las fronteras físicas de su luna nueva permanente. Sin moverse ni un ápice, anduvo por los parajes que albergan sus recuerdos y olvidó en un momento todos aquellos cuchillos que la bondad había clavado en sus pensamientos.
Se vio reflejada en las aguas de la isla que no duerme y recordó en un paraiso para los extranjeros -en un rincón de Cataluña- por qué cuenta con dos manos los años que le acompañan aquellos que a tantos minutos han puesto su nombre.
Se enamoró, una vez más, como se ama a un primer amor que te hipnotiza, de aquella tierra que es suya, sin importar nunca que no le viera nacer.
Mientras tanto, fue llenando de cruces rojas un expediente mal parado, que compensaba tantas desgracias con alguna que otra cerveza, para celebrar las gratas sorpresas en forma de aprobados.
Y, casi sin darse cuenta, estaba en el mismo sitio. Una vez más, y siempre. No se había movido, y todo parecía volver a empezar de nuevo.
El tren que transporta los días viaja más rápido que nunca, apenas se detiene en las numerosas estaciones que se plantan en sus vías. Pero, tras un largo trayecto, vuelve al lugar en el que descansa, se desahoga y recarga sus ganas de seguir adelante. Porque, sin importar a dónde, desde dónde y cómo, hay una estación que este tren no podrá evitar visitar y llenar con sus historias.
Ya estoy de vuelta :-)
viernes, 1 de agosto de 2008
Apuntes (V)
Podeis encontrarme aquí:
O aquí:
E, indudablemente, aquí:
Nos vemos ;-)
[En"Mi banda sonora" podeis escuchar la rumbita de Javi El pájaro, -actual componente de la comparsa de Antonio Martín- "Tan poquita cosa", grabada cuando era director de la comparsa de Juan Fernández. Una de las maravillosas voces que ha parío esa tierra única ;-)]
martes, 15 de julio de 2008
Apuntes (IV)
Y pensar que me creí que jamás te olvidaría, y ahora casi ni me acuerdo.
Y pensar que fuiste agua, luz, amor y fuego, y pasado el tiempo, no eres más que un pequeño cuento en una caja de recuerdos.
Todo lo díficil que parecía ahora me resulta increible. Y me río. Miro atrás y me río; porque, no hace mucho tiempo pensaba que jamás podría volver a sonreir. Ahora lo hago a cada momento.
...Porque caminar es, simplemente, poner un pie delante del otro...
lunes, 14 de julio de 2008
Querer es el principio
-"El fondo. Ahi está, ¿lo ves?. Ya lo has tocado. Y ¿ahora qué? ¿Ha servido de algo?"
-Pues sí- contestó. Claro que le había servido y, justo en ese instante, volvió hacia el teléfono, y marcando aquellos números que de memoria recordaba, comenzó a hablar, sin dejarle tiempo a él para poco más que un Hola.
"Llegar hasta el fondo me ha servido. Verme rota, desolada y humillada me ha servido para ver hasta dónde puedo llegar, hasta qué punto mi dignidad es capaz de perderse a sí misma. Hasta qué nivel es capaz de sumergirse mi orgullo, cuánto tiempo es capaz de esconderse mi autoestima. Y ya no más. Ya no pierdo más mi alma, ya no lucho más por lo que ha resultado ser el error más grande de mi vida.
Ya no defiendo las conductas de nadie, ni mucho menos las mías. Ha sido un tiempo que debería ser borrado de la historia. Han sido tonterías, pasando una detrás de otra. Han sido cabreos, han sido lágrimas. Y nunca esperanza. O quizá la que había me la inventaba yo misma.
Ha sido la confirmación de lo que ya sabía, de lo que tú mismo me has gritado en silencio tanto tiempo. La confirmación de algo que yo no quería ver, pero que sabía desde el primer momento. Ha sido la confirmación de mi ceguera. Ha sido el colofón final de la pérdida de mis cimientos. El "cerrado por derribo" de lo que empecé a construir hace mucho tiempo.
Ha servido para darme cuenta de que la gente que ve las cosas desde fuera SIEMPRE tiene razón. Hay que escuchar, y yo nunca lo hice.
No se puede arreglar algo que no está roto, porque nunca existió. Estoy rota yo, pero no existe otra parte hecha pedazos. Nunca la hubo. Qué ingenua.
Me lo advertiste, yo me reí. Ahora te escudas en eso. No sé, de los dos, quién es el más inmaduro.
Que me perdonen por quererte, aunque debería ser condenada por haber perdido mi tiempo y dejarme manipular.
Culpa mía...era culpa mía...No, nunca lo fue. No se si alguien es culpable, pero, desde luego, mi conciencia está más que tranquila. Porque lo único que hice fue entregar mi alma inocente. Entera. Toda. Y ¿Para qué?. La respuesta es obvia.
Espero que algún día entiendas la magnitud de tus desprecios. Espero que llegues a comprender el terrible daño que me has hecho. Podías haber sido más honrado conmigo. Pero eso no va contigo. Claro que no.
Pero no te preocupes, porque en toda historia siempre hay una idiota que lo aguanta todo. Y en esta he sido yo. Con mi amor por bandera, fui aguntando día tras día. Yo soporté todo. Yo fingí que no sabía nada. Yo hice oidos sordos y cerré mis ojos...como quien se hace el loco. Así que lárgate tranquilo, porque fui yo la que aguanté todo. Tú, simplemente, jugaste un partido más.
Me siento utilizada. ¿Lo merezco? Claro que sí. Por tonta.
Te pido perdón por cada vez que he alargado esta historia, que tenía que haber terminado el mismo día que tu quisiste que terminara. Todo lo de después ha sido tiempo perdido.
Llamame injusta, llamame lo que quieras llamarme. O mejor, no me llames"